Hice pinceles con los escombros encontrados en los alrededores de mi estudio que los fuertes vientos habían dispersado. Rescaté las ramas desbrozadas, las pinté y les pegué mi pelo para convertirlas en pinceles precarios y desproporcionados, con el recuerdo poético y violento de las ramas arrancadas por la tormenta. Pensé que, si en un desierto tuviese que fabricarme un pincel, sería algo así, y a la vez una vez pintados me recordaban a centinelas grotescos, espíritus que me miraban pintar y quizá sabían más que yo, supervivientes de las tormentas.
Pincel vudú I. Óleo sobre madera encontrada, 180 x 20 cm. 2022
Pincel vudú. Óleo sobre tela, 180 x 150 cm. 2021
Pincel vudú II. Óleo sobre madera encontrada, 180 x 40 cm. 2022
Ojos en la marea. Óleo sobre tela, 180 x 150 cm. 2021
Pincel vudú III. Óleo sobre madera encontrada, 56 x 50 cm. 2022
En el centro del mundo no hay forma alguna I.
Óleo sobre tela, 180 x 150 cm. 2021
En el centro del mundo no hay forma alguna II.
Óleo sobre tela, 180 x 150 cm. 2021
En el centro del mundo no hay forma alguna III.
Óleo sobre tela, 180 x 150 cm. 2021
Beber de la tormenta. Óleo sobre tela, 116 x 89 cm. 2021